Su testimonio es desgarrador, y ha interesado desde Benedicto XVI a Hillary Clinton. Católica, madre de cinco hijos, no quiso renegar de su fe para salvarse y evoca cómo era su sencilla vida antes de la detención.


El 14 de julio de 2009, tras varias horas de cosecha en el campo, Asia Bibi tuvo sed, se acercó a un pozo y bebió. En ese momento, una vecina gritó que el agua era de las mujeres musulmanas y la estaba contaminando. El tono de la disputa fue subiendo hasta que surgió una acusación: «¡Blasfemia!». En Pakistán, esa palabra significa la muerte. La suerte de Asia estaba echada.

Tras propinarle una brutal paliza, la encarcelaron. Un año después fue condenada a la horca. Hoy, a la espera de una apelación, se pudre en una celda sin ventana. Su familia ha tenido que huir del pueblo, amenazada por los extremistas. Los dos hombres que quisieron ayudarla, el gobernador del Pendjab, musulmán, y el ministro de las Minorías, cristiano, han sido asesinados.

Y se ha puesto precio a su cabeza si finalmente es liberada: hay cientos de fanáticos dispuestos a hacerse ricos asesinándola.

Desde el fondo de su prisión, Asia Bibi nos cuenta cómo era su vida antes de aquel incidente y cómo es ahora. Una historia que la ha convertido en icono mundial para cuantos luchan por la libertad religiosa.

Ella es católica. Está casada con Ashiq y tiene cinco hijos: un chico, Imran, y cuatro chicas, Nasima, Isha, Sidra y la pequeña Isham, de nueve años.

Hasta que fue detenida, vivía y trabajaba el campo en una pequeña aldea del centro de Pakistán donde sólo dos familias son cristianas. Durante su proceso se le ofreció abjurar de su fe y hacerse musulmana para liberarse de la acusación de «blasfemia» contra el islam. Ella prefirió la fidelidad a Jesucristo. Pero quiere también ser libre. Y, sobre todo, reunirse en paz con los suyos.

Su relato, sencillo y conmovedor, no se refiere sólo a la truculencia de su calvario actual. También nos brinda una visión emotiva de cómo era su apacible vida de familia antes de que se viera truncada por el odio, desde cómo celebraban la Navidad a sus esfuerzos para asistir a misa en un país donde ser cristiano es una garantía de ocupar los peores puestos y arriesgarse a las peores consecuencias.

sacadme de aqui

¡SACADME DE AQUÍ!

Asia Bibi.

LIBROSLIBRES. Madrid, 2012

150 páginas

PVP: 18 €

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