- ¿Cómo podemos explicar la credulidad ante los fenómenos paranormales, contra la evidencia científica?
- Sería difícil encontrar un solo factor que explique la prevalencia de los fenómenos paranormales. A nivel individual, la desesperanza es un caldo de cultivo para la credulidad. A falta de valores más sólidos, muchas personas tienen la tentación de buscar en lo paranormal la explicación al difícil devenir de sus vidas. A ello, debemos sumar la realidad de que el escepticismo es una cualidad devaluada.
- Sí, el escéptico tiene mala prensa...
Hoy en día, se considera que una persona escéptica es un enfurruñado constante, un protestón gris y avinagrado que se pierde los mejores misterios de la vida. Sin embargo, no hay nada más alejado de la realidad. Las mentes profundamente escépticas son aquellas que son conscientes de la pequeñez del ser humano y, por lo tanto, de lo mágico y maravilloso que resulta que, aún siendo tan pequeños, seamos capaces de preguntarnos cuestiones tan profundas sobre la naturaleza y el cosmos y, encima, contestarlas.
- Pero ¿no es excesivo creer que la ciencia lo resuelve todo?
- En el siglo XX se experimentó una ilusión cientificista que paradójicamente no hizo ningún bien a la ciencia. El ensimismamiento producido por los grandes hallazgos científicos condujo a la sociedad occidental a una fe ciega en el progreso, a una idea equivocada de que la ciencia lo puede todo, puede responderlo todo. Pero la ciencia no es una meta, es el camino; la ciencia no es un punto de destino, es el viaje. De manera que difícilmente puede resolver todas nuestras miserias humanas. El desencanto ante la modesta realidad de la ciencia, en muchas ocasiones, ha favorecido que las sociedades vuelvan su cara hacia el lado oscuro en busca de explicaciones que quizás no existan.
- ¿También por eso nos atraen la literatura y el cine de ciencia-ficción o de terror, o el género fantástico?
- Sin duda, los fenómenos paranormales tienen un elevado poder de atracción. Solemos creer que el misterio o la magia residen en mundos a los que la razón no puede llegar. Pero yo creo que realmente la magia y el misterio están en el poder de nuestro intelecto. La auténtica "nave del misterio" es nuestro cerebro. ¿Hay algo más cinematográficamente mágico que poder medir con exactitud cuándo pasará el cometa Halley por las cercanías de la Tierra y preparar para esa noche una cena romántica en el campo a la luz de las estrellas? ¿Hay algo más emocionante que descubrir cómo un puñado de genes transmitidos de generación en generación nos han hecho tan profundamente distintos a los chimpancés? ¿Existe alguna biografía más novelable que las de Marie Curie, o Max Planck, o Galileo?
- ¿Dónde está el umbral que separa lo imposible de lo improbable, la hipótesis de la fabulación?
- En ciencia, el término imposible no tiene sentido. Un científico sólo trabaja sobre la materia de la realidad, de lo posible; cuando menos, de lo probable. Es muy importante aseverar que el hecho de que la ciencia no haya encontrado una explicación científica a un fenómeno, no significa directamente que dicho fenómeno resida en el mundo de lo paranormal. Simplemente todavía no sabemos lo suficiente sobre él.
- Usted ha citado en alguna ocasión casos curiosos de hechos triviales de los que se ignora casi todo...
- Es verdad. ¿Sabe, por ejemplo, que la ciencia todavía no conoce una explicación concluyente sobre algo tan cotidiano como por qué bostezamos? A nadie se le ocurre, sin embargo, proponer que el bostezo es una seña de una civilización extraterrestre o un signo de estar poseído por demonios interiores. Nadie realiza predicciones futurológicas a partir del tipo de bostezo. Y, sin embargo, el bostezo en un misterio para la ciencia.
- Así pues, usted afirma con rotundidad que no nos ha visitado jamás ningún extraterrestre.
- Decididamente, no. Fíjese: a lo largo de nuestra corta carrera espacial, el ser humano ha depositado toneladas de basura en el espacio. Sólo en la luna hay miles de kilos de chatarra entre piezas de naves, herramientas, instrumental científico, vehículos de transporte... ¿Cómo es posible que los miles de ovnis que supuestamente nos han visitado no hayan depositado ni un tornillo en la Tierra?
- ¿Y tampoco podemos leer el futuro en las estrellas?
- Sobre la predicción zodiacal basta plantear una pregunta: ¿si los horóscopos funcionan desde tiempos inmemoriales, por qué ninguno fue capaz de prever la existencia de un planeta como Plutón, que fue descubierto hace poquísimo, en 1930?
- Pero ¿no es la mente humana un abismo aún más insondable que el firmamento, y puede sorprendernos con nuevos misterios?
- La ciencia conoce todavía muy poco sobre la mente humana, es cierto. Pero lo poco que conoce es suficiente para dar respuesta a la mayoría de los fenómenos psíquicos que conocemos. Si algo sabemos, gracias al avance espectacular de la neurología, es que incluso las manifestaciones parapsicológicas más extremas (experiencias cercanas a la muerte, creencias en abducciones extraterrestres...) son fenómenos cuyo origen está en esa caja de kilo y medio de peso que llamamos cerebro. Todas las personas que dicen que han sido víctimas de estos fenómenos paranormales están viviendo una manifestación de lo más normal de su mente. Por eso es tan interesante estudiarlas y respetarlas: porque en su cerebro, que se comporta de manera realmente excéntrica, puede estar la clave para conocer nuestro mejor el nuestro.
- Pero ¿no podríamos lograr cosas extraordinarias si empleásemos ese 90% del cerebro que todavía no utilizamos?
- La creencia de que utilizamos el 10% del cerebro no tiene ningún fundamento científico. La biología animal (la humana, por lo tanto) sólo tiene una función: sobrevivir invirtiendo el menor esfuerzo posible. Evolutivamente, un órgano que consume el 20% de la energía del cuerpo (como es el cerebro) y que sólo funciona al 10% de su capacidad no habría sobrevivido muchas generaciones, habría desaparecido como rasgo evolutivo del mismo modo que perdimos la cola o las membranas entre los dedos de los pies. En realidad, el ser humano utiliza (y con toda su eficacia) el 100% del cerebro en cada función que realiza.
- ¿Alguna vez ha vivido personalmente algo parecido a un fenómeno paranormal?
- Siento confesar que nunca. Y lo siento, porque nada haría más feliz a un divulgador científico que ser testigo de un fenómeno de estas características: sería la mejor noticia para publicar al día siguiente.
- Algún día conoceremos todas las leyes que rigen el Universo. ¿No perderá entonces la vida algo de su misterio y de su poesía?
- Como he dicho antes, la verdadera poesía está en la ciencia. La magia de la danza de los planetas o la misteriosa música de los números primos, o la estremecedora posibilidad de que existan universos paralelos, o la realidad que supera a la ficción de la existencia de la antimateria. Fíjese, ahora que tan de moda está la física de partículas gracias a los postulados de la obra de Dan Brown y su versión cinematográfica Ángeles y Demonios: ¿sabía que cada vez que va al médico a que le hagan un escáner PET le están bombardeando con antipartículas, una suerte de materia imposible que resulta ser la versión al otro lado del espejo de la materia que podemos tocar? Si eso no parece más mágico que llamar a un teléfono de pago para que le lean a uno el futuro...