Hildegarda de Binguen (1098-1179) ingresó muy joven en un convento benedictino del que acabó siendo abadesa. Impulsó la fundación de nuevos monasterios. Su producción escrita es inabarcable: fue poetisa y dramaturga, científica y mística, gestora y reformadora.
Una personalidad extraordinaria celebrada como santa y que ha sido proclamada Doctora de la Iglesia por Benedicto XVI.